21 noviembre, 2005

Disculpe los saludos

Hola…Hoy deje mi segundo capitulo en mesa de partes… No me alcanzo el tiempo para desarrollar por completo, pero es todo lo que pude hacer durante este tiempo… El sábado estuve en casa de un amigo haciendo el trabajo grupal de diagnostico, que es para este miércoles, y regrese tarde… Me avisaron que habías llamado, espero que disculpes las molestias; pero el curso de estrategias fue lo segundo que hice en este fin
de semana.

pd.: ni siquiera pude escribir en mi blog...
Saludos cordiales,
Df.

20 noviembre, 2005

Sábado


Despiertas bajo un techo desconocido, te miras al espejo y sales para no llegar tarde a clases, sabes que no puedes faltar, ya que el profesor te advirtió que con una falta “más” serias eliminado del curso...

Llegas con una hora de retraso y saludas a la chica de la fotocopiadora, ella nota que tienes la misma ropa del día anterior... sonríes y sacas tus cosas del lugar.

Sales de clases con muchas ganas pues sabes que están repartiendo galletas en el primer piso...

Sales de tu clases con mucha hambre por no haber desayunado, aún recuerdas las canciones y personas de la fiesta... te alegras al ver que están repartiendo galletas en el primer piso y regresas a tu casa, saludas a tu madre para que sepa que estas bien. Te bañas y regresas nuevamente a la universidad para encontrarte con tu grupo de trabajo, luego todos van a una casa para supuestamente hacer un trabajo... y terminas con una sola persona en el bus de la 89 y ni los trabajos para esta semana, los exámenes y ni siquiera las chocantes frenadas del conductor pueden hacer perder ese momento...


Df.

18 noviembre, 2005

Despedida

-Bueno, entonces cuídate mucho.
-Cuídate.

Era una noche nublada, como era común del invierno limeño. Luego tomó un taxi, llegó a casa, y tuvo una discusión filosófica con un amigo, sobre el “ser y aparecer”, que se encontraba a 2 días de distancia…como si nada hubiera pasado.

Estábamos los tres camino al terminal de tren, parecía que todo iba a ser igual; igual. Los tres, callados, distantes, un tanto indiferentes. ¿Pero a qué se debía esta forzada timidez? Lo mismo era lo que me preguntaba todas las veces. Lo mismo que siempre pensaba, pero siempre posponía. A veces, me decía: ¿acaso nos es normal en el ser humano evadir los problemas?; otras, simplemente las pensaba como cuando lo haces y solo haces, pero sin llegar a nada: ¿nunca te ha pasado?

Cuando leía el Critón, pensando en de qué manera se configuraba el ethos griego; por un momento se me cruzó por la mente, lo que pasó hace dos meses. Pero, el miedo a descubrir lo que pasaba, la angustia por que esto me haga actuar de alguna manera diferente me hacía dudar… a veces lloraba.

Cada vez es más común que las personas se dediquen a lo suyo, pero cada vez menos de lo suyo; se preocupan por sí mismos, despreocupándose de sí mismos; lloran en el cine cuando ven una película, pero no son capaces de llorar sus propios dramas. Esto quizá era lo que le pasaba a Oscar, pobre Oscar.

Eran tres asientos diferentes, con tres posiciones diferentes. Habíamos subido juntos, pero estábamos ahora separados. No sabía qué hacer, a mi me entristecía su partida, que después de un día de felicidad plena, ellos se iban… se iban. Ella, con la cabeza gacha; él con la mirada en el tráfico. Por un momento, ansioso y nervioso pensaba y repensaba las cosas en mi asiento, ¿de qué me sirve pensar en Parménides y Platón si no puedo pensar en mi vida? Sentado, sentía que habían pasado dos horas de todo…en realidad de todo: habían sido cinco minutos llenos de despedidas, esperas, recuerdos de la infancia cuando los veía siempre, recuerdos de lo que había pasado ese día, recuerdo de lo que yo antes les decía y ahora no: en solo cinco minutos. Sabía que cuando lleguemos, el tren estaría a punto de partir; así que era probable que vuelva a suceder. Volvería a suceder….

¿Por qué no sucedía un accidente para que el vehículo no tenga que avanzar?, ¿por qué no nos detiene un policía?, ¿Por qué nadie se digna a detener este carro?: a dónde se habían ido todos. Luego de repente no había conductor ni pasajeros, también habían desaparecido. Solo estábamos los tres y en lugares distintos. Me acerqué hacia final del pasillo donde se encontraba ella, me eché en su regazo; luego lo llamé.

-Adiós, cuídate
-Cuídense mucho ustedes también

Se fueron.
Daliszt

17 noviembre, 2005

Susurros de media noche


¿Por qué estoy ciego?
¿Por qué no puedo caminar?
¿A qué han venido?
No puedo dormir
Ellos vienen en mis sueños
No se van
¿A qué han venido?
Ya no puedo más


Llegaron de noche
No puedo salir
No debo salir
Las cosas han cambiado
Todo es igual
¿A qué han venido?
Ya no puedo más


Quiero que las cosas cambien
Lo sueño todas las noches
Lo escribo todas las noches
Lo leo todas las noches
Ellos no se van
Ellos no se irán
En homenaje a la tragedia del pueblo Irakí, luego de la invasión estadounidense...

13 noviembre, 2005

Sus costumbres


Aunque no quiera, soy un animal de costumbres, me gusta hacer mas o menos las mismas cosas con la misma gente, aquellos que nunca me preguntarán el porqué o el porqué no. No soy intolerante, pues acepto los cambios, aunque sé que a veces pueden ser un poco traumáticos, pero es necesario para que todo esto evolucione.

Este fin de semana me ha servido para darme cuenta de lo mucho que quiero a mi gente, de lo mucho que representan para mí, Ella ha podido comprobar todo lo que le había contado, ha vivido en sus propias carnes la sensación de bienestar de la cual yo le había hablado tantas veces, hemos reído, bailado, bebido,… y Ella estaba allí, era una más, es una más, ahora puedo decir que ya somos cinco, me ha gustado mirarlos desde lejos, ver como ríen juntos, como hablan,… sé que la van a querer porque es una parte de mi, una parte muy importante.

Solo les daré las gracias...
Df.

12 noviembre, 2005

Parásito

Ahhhhhhhhhhhh... Pienso que en momentos en los que la música no te ofrece nada más que el placer, en donde la tranquilidad descansa como niño en el vientre de su madre... sin preocupaciones, sin responsabilidades sin una completa vida... y siempre dependiente de los demás como un parásito que se alimenta de los sueños... En esos momentos no sé que más puedo hacer... me dejo conquistar por la inutilidad... Quiero perderme en lo inútil. Porque me hace falta y eso.

Df.

10 noviembre, 2005

Calla


Te descubres cuando hablas. Si al menos lo hicieses en voz baja. Pero gritas. Pisas y gritas... Te aferras a las paredes y tu voz sube los cinco pisos. A la velocidad del rayo. Y tu rayo me asusta.... Se me erizan los pelos de las venas. Por dentro. Y por fuera cierro los ojos. Respiro. Inspiro y mido mi cavidad pulmonar. Milímetros cúbicos. Tormenta...
Df.