05 octubre, 2005

Felicidad... pronto llegará, fulminante, dulce y veloz (no la veré y no me verás)

La felicidad no existe, ¡vaya novedad!, más en la ligera canción y novelas de pasión, no se embotella nada más que en ella; ella y sólo ella, y nada más: tú no estás... Mutilado e inmóvil, no somos conscientes cuando “estamos”; cuando no estamos, quizás ya demasiado y demasiado tarde... La felicidad sólo puede existir en el pasado, en un futuro y en un imaginario presente... y ahí existe SIEMPRE, para todos...

¿Será pues la insensibilidad (benévola, “consciente”, y suavemente asumida) un buen remedio (o alivio al menos) para la infelicidad?

[Siempre he escrito en base a una liberación, la emancipación de las cosas que guardo en los rincones más profundos de mi ya gastado corazón, los conflictos y problemas ayudan en mucho… Y hasta llego a darme cuenta que el flemático estado de ánimo escribe mejor que el inmaculado nevado de risas y laureles… y no escrito... sencillamente pensado en fantasías ajenas a mi realidad, no puedo estar tirado en la cama con los guiones de una ilusoria conversación... horas y horas (y más horas), dando vueltas, pensando y dando más vueltas... en la cama, a las palabras... precisando, vaciando -pues el lenguaje se multiplica a si mismo, llegando a deconstruirse él solo, a dejarse propiamente sin sentido cuanto más “se explica”-... Llegar a la perfección de un pensamiento expresado en palabras es algo que estremece...]

[Dejar en el tintero... aún más]
Df.